Lo que aprendí en twitter sobre José Tendetza

Usualmente twitter me sirve como una alarma para poder buscar más y mejor fuentes de información sobre cualquier asunto que me resulte de interés, pero en los últimos días no he dedicado tiempo para investigar sobre el asesinato de José Tendetza y mi única fuente ha sido twitter, pensé que sería interesante escribir lo que “sé” en base a esta única fuente. No realicé ninguna búsqueda al respecto, nada más describiré lo que “llegó” a mi Timeline. El tiempo me dirá qué tan buena idea fue…

José Tendetza es un líder shuar que ha trabajado activamente en contra de la actividad minera en su región, se esperaba su presencia en el #COP20 de Lima. Su ausencia fue explicada cuando escandalosamente se reveló que había sido encontrado muerto cerca de un río. La policía había “archivado” prontamente el caso y no seria sino hasta días después, cuando uno de sus familiares acudió a la morgue, que fue reconocido y la investigación empezó solamente entonces. Aparentemente el cuerpo tendría signos de tortura, ahorcamiento para ser específicos, y fue encontrado atado de pies y manos en el río.

La policía ofreció una tremenda recompensa ($100,000 sino me equivoco) a quien de información para hallar a los culpables y la fiscalía, en una práctica muy sui generis, allanó el domicilio de la víctima, esto fue afirmado en su cuenta de twitter aunque minutos antes esto hubiera sido oficialmente “desmentido” por la Policía Nacional y el Ministerio del Interior. De momento, se ha denunciado una primera irregularidad y es que lo que fue retirado del domicilio de Tendetza fueron sus denuncias contra EcuaCorriente S. A. (ECSA), quien sería la protagonista de un litigio minero en la zona, que involucra al desaparecido proyecto El Mirador.

Acá dejo un enlace para quienes quieran seguir ojeando lo que dice la gente al respecto.

Tres profesiones que aprendí a respetar

Cuando decidí mi especialización en el colegio no tenía para nada claro cómo funcionaba el mundo. De las tres opciones disponibles, tenía impresiones bastante generales y simplistas. Ser físico matemático era encerrarse en una oficina, ser químico biólogo era encerrarse en un laboratorio o ser médico (nada más lejos de mis intereses) y luego estaban las ciencias filosófico-sociales. Nunca me interesó aprender sobre las profesiones que le correspondían, para mí ser sociales era salir al mundo y trabajar por la gente. Tuvo que pasar un tiempo para enterarme que eramos vistos como vagos, como la especialización de descarte por no ser bueno en matemáticas ni en química.

Mi caso era un poco especial, yo era el chico que salía primero en las pruebas de físico en cuarto curso con notas de 9,6. En alguna ocasión también representé al colegio en un concurso de matemática y quedé cuarto. Fui el único de mi clase al que le gustaba la economía y, de hecho, parecía una profesión natural para mí de no ser porque simplemente la aborrecía.

Al graduarme del colegio me di cuenta de lo abstraído que estaba. Para mí el aprendizaje, y no la ocupación, fue siempre lo esencial. No tenía idea de que carrera universitaria tomar. El impacto que tuvo en mi vida la historia de la Filosofía fue tan grande que para mí era más importante descubrir las grandes preguntas por sobre tener un título. Pero más allá de eso, habían ciertas profesiones que me resultaban prohibitivas, sucias, intrascendentes.

Periodismo

Años atrás, pensaba que estudiar periodismo era casi igual a estudiar publicidad. Con la mayoría de medios en manos de grupos de interés, periodistas que le dedicaban una tarde a sus artículos (según yo) y temas poco trascendentes ¿qué había de interesante en estudiar comunicación?

Hoy pienso de una forma totalmente distinta, y creo que Internet también ha jugado un rol muy importante en esto. La distribución del poder comunicativo ha dado espacio a formas alternativas de periodismo, y me ha hecho entender el papel imprescindible que juegan estos personajes en las denuncias al abuso de poder. Haber trabajado con una periodista me permitió seguir paso a paso su trabajo, ver como cazaba su historia, contrastar las fuentes, armar una narrativa, generar quiebres en la línea oficial de información, despertar la curiosidad y el interés de otras personas ¡matar la apatía!

Otros, como Assange, han ayudado a terminar guerras, detener matanzas, cuestionar torturas. Esta gente salva vidas y en un mundo donde hay un uso ilegítimo y sistemático de la fuerza en contra de grupos vulnerables, denunciarlo es un acto de verdadero altruismo, especialmente para aquellos que escogen la condena de ser espiados, criminalizados y perseguidos.

Derecho

Uno de mis periodistas favoritas es Glenn Greenwald, ese man no estudió comunicación sino derecho. Cuando publicó las filtraciones de Snowden de repente ya no era periodista (a pesar de que publicaba desde hace mucho en The Guardian y otros medios importantes), y muchos medios, influidos directamente por la política de Estados Unidos, trataron de descalificarlo como blogger. Este no es sólo un asunto de prestigio, es una cuestión legal. El momento en que remueven tu condición de periodista, a ojos de los Estados eres alguien muy distinto. No tienes las mismas protecciones legales que están ahí para defender la libertad de expresión (y eso es algo que me ha llevado a cuestionar profundamente nuestra ley de comunicación propuesta). Los abogados representan una segunda fuerza de ataque y defensa frente a los abusos de corporaciones y Estados.

Mi desprecio por el mundo legal provenía directamente de percibirlo como algo absolutamente artificial, no puede haber nada más inventado que las leyes. Y aunque esto es verdad, si uno observa su evolución podemos darnos cuenta de que es precisamente aquí donde se evidencia la evolución del pensamiento humano. Hoy hablar de los derechos de la naturaleza es algo casi radical, pero en su momento lo propio sucedió con los derechos humanos. Y no es una hipérbole, si te metías de lleno a defenderlos te mataban, aunque fueras presidente. Pero han sido precisamente abogados como Sarah Harrison quienes han logrado mantener algunos de los derechos fundamentales en situaciones realmente adversas.

Política

No hubo poder humano que me convenciera de que hubiera algo bueno en política, jamás. De hecho me molestaba que mencionaran a Aristóteles diciendo que la polis somos todos, me parecía una salida fácil, taparse los ojos ante todo lo que pasaba en el mundo. Y aunque hoy mismo afirmo categóricamente que todos los gobiernos son corruptos y que todo el sistema socioeconómico es totalmente religioso, enfermizo y asesino, hay gente que hace la diferencia. Que no duerme para crear escudos que no afecten a la gente, que construye argumentos y presiona con hechos para que otras personas tengan una vida mejor.

Y lo que es mucho más admirable, es que con todos los intereses escondidos, adicciones al poder, desconfianza continua, hay gente que no se rinde. Créanlo o no, es mucho más fácil trabajar dentro de grupos de la sociedad civil, donde de una u otra manera hay un apoyo continuo, una misma causa, la solidaridad en la derrota que dentro de un ambiente que es casi naturalmente hostil y deprimente.

Evidentemente no hablo del profesional promedio cuando pienso en cualquiera de estas profesiones, fueron periodistas los que buscaron desprestigiar a Greenwald, los que irresponsablemente llamaron violador a Assange, y son abogados quienes buscan ponerlos tras las rejas con la esperanza de amedrentar a todos aquellos que están dispuestos a exponer la verdad. Son los políticos precisamente quienes crean los problemas que otros de su clase tratan de resolver. Pero me alegra darme cuenta que seres humanos de carne y hueso se han ganado mi admiración y me han ayudado a dejar de ver el mundo a blanco y negro. Finalmente he aprendido no sólo a respetar a estos profesionales sino a considerarlos imprescindibles en la construcción del futuro con que todavía — con un porcentaje de probabilidad muy pequeño — todavía sueño.

Inadaptados, eternos.

 

Eudaimonia

Una utopía se empieza a realizar cuando desarrollamos empatía por otros y el planeta, no hay otro primer paso. Eso da visión a largo plazo. La empatía te permite entender la necesidad de atender a todos y no desatender el equilibrio dinámico de la Tierra. Cuando busquen a una líder, si lo hacen, busquen primero que actúe por los derechos de la naturaleza y los derechos humanos. También cuando se conviertan en una. El segundo paso en una sociedad empática, es el desarrollo de pensamiento crítico y la creación de herramientas. Una cultura científica, innovadora.

La empatía y la ciencia son las dos piernas que nos llevarán a un lugar que permita el desarrollo de la eudaimonia de Aristóteles, una vida a plenitud. Todas las “revoluciones” dentro del sistema fracasan precisamente porque el sistema erosiona la empatía, socava la visión a largo plazo. Es por eso que una utopía necesariamente implica un escenario poscapitalista y un fortalecimiento del procomún. Es por eso que abandonar el mercado en sus condiciones actuales es un prerrequisito ineludible.

Addendum (02 de febrero de 2014)

El día de hoy he encontrado un texto que hace referencia a la empatía y su relación con la clase social, el cual transcribo a continuación:

Un estudio titulado “Clase y compasión: los factores socioeconómicos predicen las respuestas al sufrimiento”, reveló que las personas de clase baja responden con mayor compasión al ver el sufrimiento humano respecto a los individuos de clase alta.[1] En un estudio relacionado titulado “Clase Social, contextualismo, y precisión empática”, se encontró que los individuos de una clase social más baja son más empáticamente precisos para juzgar las emociones de otras personas. En sus tres estudios, los individuos de clase baja recibieron puntajes más altos que las personas de clase alta en una prueba de exactitud empática; al juzgar las emociones de una pareja de interacción, y al hacer inferencias más precisas sobre las emociones a partir de imágenes estáticas de los movimientos musculares de los ojos.[2]

  1. Class and compassion: socioeconomic factors predict responses to suffering.(http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22148992)
  2. Social Class, Contextualism, and Empathic Accuracy
    (http://pss.sagepub.com/content/21/11/1716.abstract)