Hombre en bici

Cómo prevenir un golpe blando

Si viven en Ecuador, habrán escuchado hablar de los golpes [de Estado] blandos. Para obtener una definición oficial —es que en Ecuador tenemos una para todo— busque entre los medios de comunicación aceptados por el presidente y su secretario de comunicación. Dice El Ciudadano que los golpes blandos son siempre así:

Primero son las campañas de miedo y desinformación, luego las denuncias de presunta corrupción, falta de libertad de expresión y la estigmatización ideológica. Se pasa a las protestas callejeras por cualquier motivo y, finalmente la desestabilización que provoca el quiebre institucional de un país.

Quisiera deconstruir este concepto pero no hace falta, Roberto Aguilar ya se ocupó de eso. Ahora más bien quiero realizar un ejercicio mental. Imaginemos por un momento que el poder es secuestrado por persona que no respeta la voluntad del pueblo. Y esa voluntad no es, como Correa piensa, haberlo elegido a él en alguna ocasión en los cuatro años pasados sino también considerar todas las decisiones pasadas de la gente. Lo que incluye la Constitución que esas personas votaron, el plan de gobierno que fue presentado, las leyes que se hubieran aprobado y que estén vigentes, y un largo etcétera que no alcanza —o no conviene— en los discursos de cada sábado. Si usted es correísta, imagine que esa persona es el enemigo favorito del presidente (usualmente Lasso). Si usted es anticorreísta ya debe saber de qué le estoy hablando.

Bueno, esa persona ha llegado al poder y sencillamente le resbalan las leyes, cree que algunos mandatos constitucionales —como los derechos de la naturaleza— son una pendejada y se niega a cumplir mandatos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como ese que dice que los pueblos indígenas tienen derecho no sólo a la consulta previa antes de cualquier megaproyecto en su territorio, sino que el Estado debe obtener su consentimiento.

Digamos, que como está sucediendo en Brasil, empiezan a borrar todo rastro de feminidad en la política—el presidente interino acaba de reemplazar a todo el gabinete por hombres blancos, y cuando le preguntaron sobre la participación de mujeres uno de sus ministros dijo que podrían ser secretarias—, decide que puede ignorar la ley y casi poner al procurador del Estado a dedo (Si quieren estar al día con lo que sucede en Brasil sigan en twitter a Bruno Bimbi).

¿Qué debería hacer la gente? ¿Esperar a que hayan nuevas elecciones? Lo digo así porque eso es lo que usualmente recomienda Rafael Correa: que sus opositores reúnan plata y firmas, formen un partido y ganen elecciones, como si la democracia consistiera en el gobierno de la mayoría y no en el respeto e inclusión de las minorías. Existen otras opciones más sensatas, como usar mecanismos de control y transparencia. Es decir, luchar con información y ayudarse en las instituciones que tienen mandatos claros y que están ahí porque en democracia siempre se ha asumido que habrá gente que quiera abusar del poder. Y por eso se lo divide:

equilibro de poderes en Estados Unidos

Ahora, supongamos que por alguna razón este mecanismo fracasa. Puede ser porque los jueces no son realmente independientes sino que están siendo presionados por el poder ejecutivo para hacer cumplir ciertas sentencias. Que en el legislativo tenga mayoría el partido de gobierno, como sucede actualmente en Ecuador; y que respondan mayormente a la voluntad de una persona. Imagínense que su villano favorito tuviera todo ese poder y anulara los mecanismos de transparencia y control social. ¿Qué debería hacer la gente?

Pues lo que le queda a las personas es denunciar las cosas, formar una opinión pública considerable para que ese poder político abusivo se vuelva inviable. En otras palabras, resistir. ¿Cómo? Denunciando. Quitando el poder a fuerza de remover el apoyo popular de quién está abusando del poder. En otras palabras, haciendo un golpe blando. Pero, por favor, recuerde que no estamos hablando de su héroe político sino de su más acérrimo enemigo.

Ahora, pensemos un poco en las palabras que se están utilizando, específicamente fijémonos en ese concepto de «golpe de Estado» y para hacerlo no vayamos muy lejos. Vamos a Wikipedia, donde nos explican el origen del término:

El concepto golpe de Estado (coup d’État) comenzó a ser empleado en Francia en el siglo XVII, para referirse a una serie de medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para deshacerse de sus enemigos, cuando el Rey mismo consideraba que eran necesarias para mantener la seguridad del Estado o el bien común. En este sentido original, el concepto era muy similar a lo que se denomina en la actualidad «autogolpe», es decir, el desplazamiento de ciertas autoridades del Estado, por parte de la autoridad suprema.

Hmmm… Algo aquí está raro. Aunque ambas definiciones terminan en un «quiebre institucional». Por definición, ningún agente que no sea parte del estado, puede dar un golpe de Estado.

El término se fue ampliando a lo largo del siglo XIX para significar la acción violenta de un componente del Estado, por ejemplo, las fuerzas armadas, con el fin de desplazar a la cabeza del mismo. El concepto se superpuso entonces, y a la vez se diferenció, del de «revolución», caracterizado sobre todo por estar principalmente organizado por civiles ajenos al Estado.

«Revolución» entonces, es un quiebre institucional producido por la sociedad civil. «Golpe de estado» por aquellos que hacen parte del poder político establecido. No pensemos, tenemos fuentes oficiales. Revisemos una vez más qué es  un golpe blando. Para entender mejor el concepto voy a traer de las joyas de los medios de comunicación oficiales: «Lo duro de los golpes blandos» publicado por Werner Vásquez Von Schoettler en El Telégrafo:

Los golpes blandos [son] una actualización de las estrategias de democratización modernizante en las periferias del capitalismo central. La teoría y práctica del golpe blando responden a la estrategia de uso de la paz, de la no violencia para movilizar a los grupos no gubernamentales contra un régimen que consideran como autoritario y/o dictatorial.

Se definirán así a los gobiernos que no promueven una liberación de los mercados, de las políticas laborales; una desregulación de los sistemas de control, es decir, de todas aquellas políticas que el capital financiero busca para expandirse por el mundo entero.

golpe blandoAparentemente los golpes blandos son un intento democratizante. Es decir, traer de establecer un régimen democrático en países donde no hay democracia. No voy a hacer cherry-picking, el autor también dice que no se trata de cualquier democracia sino de la democracia neoliberal. Pero si un político neoliberal llegara al poder democráticamente, y la gente utilizase los mismos métodos tan bien explicados por la infografía de El Telégrafo para defenderse (véase la ilustración a la derecha) ¿podríamos también hablar de un golpe blando?

¿Qué pasa cuando hay reclamos legítimos sobre abuso contra los derechos humanos y la libertad de prensa? ¿Y si a Lasso se le ocurre firmar un TLC con Estados Unidos y deja al internet hecho mierda? Si Correa, o quien le herede el cargo, decide ignorar los derechos de los indígenas shuar para construir un proyecto megaminero en el Sur-Oriente del país (busquen Tundayme en Google) ¿se puede denunciar eso? ¿Qué pasa cuando los mismos mecanismos de la economía liberal que dice estar denunciando Werner Vásquez son utilizados por partidos políticos que dicen ser de izquierda? Entonces ¿ya no se llama golpe blando sino revolución?

Veámonos también en el espejo, ¿no pueden ser esas protestas que protagonizó Correa ser llamadas golpes blandos? ¿No estaba siguiente la etapa II del diagrama de El Telégrafo el presidente en este video? ¿No fuimos todos los ecuatorianos unos fieles seguidores de las cuatro etapas cuando derrocamos a cuanto presidente se nos ponga en frente en la década anterior?

Si a la democracia, para llamarla de ese modo, tiene que ser de izquierda, ¿no va eso en contra del derecho de todo ciudadano de defender la ideología política que le de la gana? Ya saben, eso que se aprobó en la constitución de Montecristi en el 2008, y que todavía no ha sido remendado por la Asamblea.

Después de tanto pensar, he concluido que sólo hay una manera de prevenir los golpes blandos, y es eliminando democracias blandas. Si los ciudadanos de verdad pudieran incidir en la política con un sistema de control y transparencia funcional, con jueces que no hagan favoritismos políticos, con una asamblea que sí cumple la constitución y con una Corte Constitucional que no sea otra mancha más a esta falta de independencia de poderes, podríamos prevenir cualquier «golpe blando» que la gente intente. Ahora, puede ser que eso desencadene un Estado diferente, que el poder sea limitado, que las decisiones deban ser consensuadas y que el diálogo deba incluir a una mayor cantidad de actores, quizá esas pequeñas minorías que el presidente denuncia como infantiles o elitistas. ¿Eso nos conviene?

Quidditch de muggles

Tenía pensado escribir un artículo sobre la posibilidad de que el Quidditch se convierta en un deporte olímpico pero encontré varios artículos que ya hablan sobre el tema y, para serles sincero, estoy fascinado. Para quienes no lo saben el Quidditch es un deporte que apareció por primera vez en los libros de J. K. Rowling. Harry Potter es seleccionado para jugar en el equipo de Gryffindor como buscador  y su misión es perseguir una bola mágica muy pequeña para ganar 150 puntos, lo que marca el fin del partido. Mientras tanto sus seis compañeros buscan anotar goles, a diez puntos cada uno, en tres aros que cuelgan a una altura considerable y evitan ser golpeados por pelotas bludgers. Todos los jugadores juegan sobre escobas mágicas que vuelan. Si bien eso resume las posiciones y reglas del juego.

La falta de magia en el mundo real hace que todo sea más complicado. Ciento cincuenta puntos son demasiados, así que han sido reducidos a treinta. Está prohibido volar debido a que sería muy ineficiente y se han reemplazado a la mayoría de pelotas con versiones menos saltarinas. La snitch es una pelota de tenis,  la quaffle es una pelota de volleyball y se usan balones de softball en lugar de bludgers. Si bien las lógica del juego es bastante parecida, el libro de reglas de la Asociación Internacional de Quidditch —que ya va por su novena edición— tiene 187 páginas:

El quidditch es un deporte mixto de contacto con una mezcla única de elementos del rugby, quemados, lucha, fútbol americado con cintas y otros deportes. Un equipo de quidditch está conformado por siete atletas que juegan con escobas entre sus piernas todo el tiempo. Mientras el juego puede parecer caótico para el observador casual, una vez familiarizado con las reglas básicas, el quidditch es un deporte excitante de ver y mucho más de jugar [PDF].

Nótese cómo el manual señala que lo juegan atletas y no nerds. Pues si bien al inicio la gente «iba por Harry Potter y se queda por el deporte», últimamente hay jugadores que ni siquiera han leído los libros pero les encanta correr en una escoba entre las piernas. Y eso lo hace realmente interesante porque todas las cosas se deben hacer con una sola mano. Tuve la oportunidad de ver un partido de Quidditch por primera vez cuando visité la Universidad McGill,  en Montreal. Yo conversaba con el jugador snitch, ya que su rol es muy demandante (huír de doce jugadores al mismo tiempo) no está en el campo durante todo el partido. A pesar de que había unos 30 centímetros de nieve, los jugadores alinearon las pelotas en el centro del campo de juego, colocaron los aros a cada lado y esperaron el silbatazo inicial del arbitro.

El primer juego de Quidditch muggle se había iniciado casi diez años antes, organizado por Xander Manshel y Alex Benepe. Este último se convirtió en el primer comisionado de Quidditch, la asociación internacional apareció dos años después. En 2007, todos los equipos pertenecían a universidades de Estados Unidos, pero en 2012 el torneo se internacionalizó. A partir de ahí, se juega una Copa Mundial cada dos años, y el último (2014) contó con la participación de siete equipos (México, Argentina y Brasil formaron parte).

En Ecuador, existe al menos un equipo que forma parte de la Federación Internacional de Quidditch Asociado (esta en cambio parece nada más ser una página de facebook), y entrenan en Guayaquil —Eloy Alfaro y Cuenca— como preparación para la Copa América Quidditch 2016, a jugarse el 30 y 31 de enero en la capital peruana. Si van en bus, no tendrán el mismo problema que la mayoría de deportistas enfrentan al tratar de incluir sus escobas como parte del equipaje en vuelos internacionales.

La Copa Mundial de 2016 va a tener lugar en Frankfurt, Alemania. El torneo se encuentra todavía en la etapa de planificación, pero hasta el momento 25 equipos han registrado un interés en competir. Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, México, Francia, Irlanda y Australia han confirmado la asistencia de sus planteles. Los equipos tienen que manifestar su interés por participar antes de febrero del próximo año. Fuera de las reglas que ya aplican a cada equipo, se pueden imponer otros requisitos a criterio de cada organización nacional. Para ser tenidos en consideración, los jugadores ecuatorianos deben tener 16 años de edad cumplidos para el 22 de Julio de 2016, y ser ciudadanos o haber jugado exclusivamente en Ecuador (acá la lista completa de cosas por cumplir).

Respecto a la inclusión del deporte en las Olimpiadas, las cosas se ven más negras. Aunque los fans del deporte querían que este se incluya en los próximos juegos de Londres —y parece lógico ya que por allá estudia Harry Potter—, para que un nuevo deporte se incluya se debe eliminar a otro. Adicionalmente, los nuevos deportes se evalúan en función de los siguientes parámetros: valor añadido; popularidad en la juventud; atractivo para la televisión, los medios de comunicación y el público en general; igualdad de género; impacto mínimo sobre el número de eventos y/o cuotas (tal vez por eso sea que antes del mundial la AIQ está organizando partidos de exhibición),  infraestructura, costos operativos y complejidad. Finalmente, se considera la cantidad de ingresos que genera, lo cuál puede significar un obstáculo real para este incipiente deporte.

 

 

 

 

Nada que decir

Empecé esta entrada sin tener nada que decir. La vida es experimentar después de todo y, al menos a mí, me hace falta escribir. No soy el único, hace un par de semanas estuve en una conferencia sobre diarios (no newspapers sino diaries) donde me enteré que Virginia Woolf tenía un diario al cual iba religiosamente porque sino escribía sentía que no había vivido plenamente. Hay algo único en escribir sobre papel acerca de eso que llamamos realidad, ese arte experimental donde nuestro cerebro mezcla lo subjetivo y lo que pasa. Un diario es peligroso, porque uno cae en la trampa de ser juez y parte. Ahí uno puede comportarse como político en entrevista de televisión, ignorar fragantemente cualquier pregunta que surja para decir lo que uno vino a decir porque en la vida el tiempo es limitado. Y por eso precisamente quiero leer el diario de Virginia Woolf, porque es una escritora exquisita y seguramente escapó a la tentación de no comunicar.

Se supone que los blogs son eso, un diario web. No sé en qué punto de la vida empezamos a pretender que esto es para que lo lea el resto y, si lo hacemos, ¿dónde queda la intimidad que da el papel? ¡Es otra trampa! Frente a mi computadora, yo siento que no escribo para nadie (bueno, un poco, para esas personas que en mi imaginación esperan que les llegue un correo con la última entrada de este blog), pero más que nada creo que escribo por la vanidad de explicar el mundo como quiero que sea. Los blogs son una versión plana de lo que hoy se conoce como selfie. A veces para mostrar la cara y otras tantas para decir «hey, estuve aquí». Pensé esto, discutí sobre lo otro. Predije adecuadamente que esto iba a pasar. Hacerle check-in a espacios temporales.

Hacer clic en «publicar» es como lanzar una botella con un mensaje al mar. Claro que se envían unas cuantas copias a los suscriptores, pero algunos mensajes vagan hasta que son recogidos por alguien que uno no conoce, y que te escriban es bastante emocionante. Esa persona quiso conocerme. Y le gustó mi mundo y el arte experimental de mi cerebro y… no está aquí pero no importa porque dos mentes conectadas se sienten reales sin importar que los separe todo el cableado de fibra óptica del mundo.

Pero lo que escribo ya no aparece en Facebook y para ti hasta ahí llega internet. Lo que pienso apenas llega a Google, que muestra resultados en base a cosas que ahora cuestan dinero. Lo que soy se pierde en el intento de conectarse en un mundo donde también crece la brecha digital. Donde mi blog no es lo suficientemente «cool» para que lo ofrezcan gratis, donde debo copiar y pegar el texto en el whatsapp para que lo lean fuera de la red. Porque internet ahora está roto. Es agua entrando en la botella que lancé, desperdigando tinta, expulsando el poco oxígeno que había, dejando que se hunda en el fondo de un mar tan inaccesible como la deep web, ese espacio de internet donde viven disidentes y criminales.

A message in a bottle, de skaazy bajo licencia CC BY-SA 3.0